Tantas veces que hemos comentado, lo bonitas y frescas que resultaba tenerlas en casa.
Han pasado dos semanas secándose en el salón, cada vez que las miraba intentaba recordar tu sonrisa y como decías que te gustaban, pero no puedo, no puedo verte a no ser que sea en una fotografía, no consigo recordarte.
Ni en el peor de los sueños podía imaginar que esto sucediera, de hecho, en mis peores sueños normalmente tu siempre me consolabas de esa manera tan tierna y única.
Me siento desgarrada, sangrante, vacía, hueca… no soy dueña de mi vida, sólo puedo dejarme llevar, sin rumbo definido, flotando en mi propio mar de lágrimas.
